22 septiembre, 2010
Cien años de la Universidad Nacional Autónoma de México
Este fondo me fue enviado por la gente de Artes Visuales de a Universidad Nacional Autónoma de México y con gran orgullo la publico en este espacio. la UNAM me ha dado la posibilidad de estudiar Periodismo y Artes Visuales, gracias a ella he conocido a gente inteligente, talentosa, dedicada, responsable. ¿Qué sería de este país sin la UNAM?
13 septiembre, 2010
Sobre la World Press Photo
Fotografía: Pietro Masturzo
Al apreciar las imágenes que forman parte de esta muestra 2010, siempre nos queda la suspicacia del por qué de la elección del jurado. ¿Por qué fueron elegidas esas imágenes por sobre otras miles? ¿Por qué un suceso de carácter noticioso que acontenció en cierta región del mundo, es más trascendente que otro? Entre el público en general y entre los amantes de la fotografía se generan debates y reflexiones al respecto. Todos expresamos nuestros puntos de vista sobre esas elecciones.
En esta ocasión, el objeto de discordia es la imagen de Pietro Masturzo, que fue captada en Irán, en el contexto de las protestas postelectorales donde se reeligió el actual presidente que está empeñado en hacer de esta nación una potencia nuclear.
En la imagen apreciamos a tres mujeres en una azotea de algún edificio de Irán, una de ellas emite un grito, al menos eso logramos observar. Al parecer la imagen fue captada durante el atardecer, lo que podría tomarse como algo simbólico. Y al observar de manera rápida y general la imagen, sin la información que le otorga contexto, historia, nos podría parecer una fotografía más, sin importancia. De esto se desprende que la estética de la imagen periodística es distinta, por más que se le ha querido identificar con otras estéticas. El reportero gráfico no sólo piensa en el encuadre, en la luz, sino en la información periodística que le otorga sentido e importancia a una escena en particular. No es sólo capturar una umagen, sino capturar la mejor imagen en cuanto a la trascendencia, la que te permita informar visualmente lo que alli acontencía, buscando que la fotografía diga por sí sola lo que tiene que informarse, que la cantidad de palabras del pie de foto sean mínimas.
Esto nos lleva a cuestionarnos sobre la estética de la imagen periodística, y además el por qué debe haber estética en una imagen que se antoja más informativa que persuasiva o emotiva. Esta es una invitación para reflexionar.
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06 julio, 2010
Reencontrándome en viejos sitios

Sobre una obra poética de Fernando Pessoa. Autor: Arturo Ávila Cano. Año 2010.
Hacía bastante tiempo que no me detenía en la página zonezero, del gran fotógrafo mexicano Pedro Meyer. Buscando una frase relacionada con la imagen, volví a encontrar un memorable ensayo fotográfico que Pedro captó a lo largo de muchos años. En ese ensayo se concentra la historia de sus padres, y finaliza con la muerte de ambos debido a una enfermedad terminal. Meyer logró diseñar una historia de una gran carga emotiva. El trabajo es de un gran virtuosismo estético, ya que combina las imágenes, con una voz en off que intensifica el dramatismo de la historia, y todo acompañado de una suave música.
El trabajo en cuestión fue nombrado como Fotografío para recordar, y si están interesados les dejo el enlace directo.
Al verlo, un se pregunta si tendríamos las agallas para hacer lo mismo que hizo Meyer, registrar no sólo la felicidad, sino también el desconsuelo y la tristeza, sobre todo cuando ambas rondan nuestro ámbito familiar, y no el de los demás. Otras preguntas sobre la imagen vienen a la mente al repasar cada una de las fotografías. Pero para juzgar la obra es preciso desprenderse de cierto juicio moral, en el cual fácilmente se puede caer.
Asimismo, al proseguir con mi periplo por zonezero hallé una historia breve, cargada de símbolos, en la que se narra la breve relación entre dos grandes personajes de nuestro siglo: el escritor argentino Jorge Luis Borges y el fotógrafo francés Henri Cartier Bresson. Esta es la historia:

fotografía de Pedro Meyer
El regalo de un poeta ciego
Escrito por Pablo Cabado, de Argentina
"Un día Cartier-Bresson recibe una llamada telefónica de parte del escritor Jorge Luis Borges, quien deseaba saber si iba a aceptar un premio, al cual Borges quería nominarlo.
El premio era ofrecido por una rica mujer que vivía en Sicilia. Era para todo tipo de artistas. Lo que distinguía este premio de la mayoría de los otros era que el ganador del premio anterior,nominaba, después de dos años, al siguiente. Y ahora Borges quería darselo a Cartier-Bresson. ¿Por qué a mi? preguntó. Porque soy ciego, dijo Borges, y quiero dartelo en reconocimiento a tus ojos.
Cartier-Bresson sintió que no podía rechazar a Borges, así que viajó a Palermo para la
ceremonia de premiación. Allí fue hospedado en un viejo hotel de alta reputación. El nombre, o algo parecido, era familiar para él. Finalmente encontró por qué. Era el hotel en el que se habían hospedado sus padres en su luna de miel. Él había nacido nueve meses después. En este mismo hotel, donde fue alojado porque sus ojos habían ganado un premio, él había sido concebido."
Esta entrada la dedico a Mónica
Entre otras cuestiones que tienen que ser discutidas desde varias disciplinas, ambas historias nos permiten comprender la gran relación entre imagen y palabra. Sin duda.
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17 junio, 2010
Dada reloaded
Después de un largo periodo, reanudo mis publiciones en este blog para saludar a los amigos como Juan Bautista Morán, Roberto Patto y la infatigable Lila Sarai.
Amigos, les informo que me alejé de esta bitácora para terminar mis trabajos del último semestre de mi maestría en Artes Visuales. Los trabajos del Seminario de Arte Contemporáneo y del taller de Experimentación Plástica me exigieron concentración y dedicación al máximo. He terminado casi todos los cursos, con excepción de la materia de Análisis Visual, donde debo un pequeño trabajo. Ahora resta la tesis, que va bien dirigida por la talentosa Laura Gonzáles Flores.
En verdad que estoy satisfecho hasta este momento. Logré concluir mi maestría sin renunciar al trabajo ni claudicar en el intento. Estoy feliz por ese y varios motivos.
Ahora publico desde el sur de la ciudad de México. Mónica y yo nos hemos mudado a Coyoacán para terminar nuestras tesis de grado. Hemos encontrado un sitio muy agradable desde el cual esperamos encontrar la inspiración necesaria para concluir estos proyectos.
Mientras tanto, les agradezco a todos las visitas a este añorado sitio, donde prometo publicar con más frecuencia para todos ustedes.
14 abril, 2010
Nace, vive y muere en los ojos. Proyecto Ut Photographia Poesis

El amor nace, vive y muere en los ojos. Sobre una frase de Vicente Huidobro. Fotomontaje digital: Arturo Ávila Cano. Año 2010.
Esta imagen contiene alrededor de 10 capas. Para llegar hasta ella utilicé algunas fotografías con las que he estado jugando desde hace tiempo. Imágenes que en apariencia no guardan relación alguna, pero ya unidas conforman un discurso.
En la semana regresé a la estética creacionista de Vicente Huidobro, la cual contiene una serie de imágenes que precisan de una complicidad lúdida por parte del lector. Los poemas de Huidobro fueron el aliciente para la creación de este fotomontaje digital, que dedico a mi amada Mónica y mi buen amigo Juan Bautista Morán.
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12 abril, 2010
Proyecto Poesis silens Pictura poema loquens
Imágenes dedicadas a mi amada Mónica


Proyecto Poesis silens Pictura Poema Loquens. Fotomontaje digital: Arturo Ávila Cano. Año 2010
El resto de las imágenes que pertenecen a este proyecto las publicaré en mi bitácora dedicada a la poética de la imagen fotográfica.


Proyecto Poesis silens Pictura Poema Loquens. Fotomontaje digital: Arturo Ávila Cano. Año 2010
El resto de las imágenes que pertenecen a este proyecto las publicaré en mi bitácora dedicada a la poética de la imagen fotográfica.
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08 abril, 2010
Proyecto Poesis silens Pictura poema loquens

Amigos, les publico una de las imágenes que voy a presentar mañana en la Academia de San Carlos ante mi maestra de taller y ante mis compañeros. Esta ha sido una semana difícil, pues el regreso a la maestría implicó trabajo teórico y de taller.
Logré entregar otro capítulo de mi tesis y ahora vamos a entregar el discurso plástico. Sin embargo, pese al trabajo agradezco que la vida me esté permitiendo conocer gente talentosa e interesante como mis maestras y compas de San Carlos y del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
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03 abril, 2010
Epístola icónica
La revelación poética. Proyecto Ut photographia poesis. Autor: Arturo Ávila Cano. Año 2010.
Esta entrada la dedico a mi buen amigo Juan Bautista Morán, quien en una reciente obra, desempeñó el papel del cartero de mis cartas de amor. La imagen que dediqué a mi amada Mónica recorrió los siguientes vericuetos: las imágenes de esa composición fueron captadas en Cartagena, Colombia, y en San Agustín, Etla, en la vieja Antequera, México. Todas fueron reunidas y editadas en un estudio de la ciudad de México y emprendieron un viaje ultramarino por el ciberespacio. La imagen fue enviada a la dirección de Juan, en Madrid, él la mandó imprimir y después fue enviada por correo normal hasta el País Vasco, donde finalmente llegó para permanecer en manos de Mónica.
Ahora publico esta composición poética, para agradecer a Juan su bonhomía. Y también aprovecho para enviar un gran abrazo tanto a mi querida Mónica como a mi compañero de andanzas estéticas.
PD. Tanto la imagen anterior, la de la hermosa sirena, como ésta que recien publico, pertenecen a la serie Ut Photographia Poesis, que estoy trabajando para mi proyecto en la Academia de San Carlos.
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18 marzo, 2010
Para mi amada Mónica por su cumpleaños
16 marzo, 2010
Viaje por Colombia. Tercera parte. Tolu-Coveñas

Hola
Con esta entrada de nuevo agradezco a mi amada Mónica y a su familia por esa calidez con la cual me cubrieron durante mi estancia en ese hermoso país de la parte sur de este continente.
Después de todo el ajetreo que vivimos en la hermosa Cartagena, nos encaminamos rumbo a Tolú-coveñas, una hermosa zona del caribe colombiano donde las personas que gustan de relajarse en la playa pueden rentar una casa para pasar desde un fin de semana hasta varios días.
El viaje hacia Tolú lo hicimos por carretera. En muchas zonas se nota la vigilancia del ejército colombiano, pero en ningún momento respiré tensión en el ambiente, quizás sea ese el mal del turista, que nunca alcanza a dimensionar la realidad de un país tan bello y complejo.


Mónica y yo nos trasladamos hacia esa bella zona para convivir con su familia, a la cual ya conocía gracias a muchas pláticas agradables que habíamos sostenido por medio del Skype. Alli, en una hermosa casa de dos plantas nos esperaban sus padres, sus hermanas y sus sobrinas.
El viaje fue largo, salimos de Cartagena casi a las diez de la mañana y llegamos a Tolú casi a las 7 de la tarde. Después de saludar y conocer a sus amables padres nos encaminamos hacia la playa donde se encontraba su hermana Claudia con sus bellas hijas, Laura y Manuela.

Los días siguientes los pasamos en las cálidas playas, nadando, tomando cerveza y degustando la suculenta comida a base de pescado que preparaban Ana María, Don Virgilio y Biviana.
Después de unos días, nos trasladamos a un lugar conocido como el Volcán de lodo, una zona donde la gente acude para darse un baño medicinal. En verdad la gente llega más por diversión que por encontrar alguna posible cura a sus males. Fue todo un acontecimiento tratar de nadar en lodo, moverse por toda esa capa pesada de agua y tierra. Por momentos me sentí como político mexicano, sólo que hay una diferencia radical: éstos nadan entre la mierda y no en el lodo.
Después de un rato de diversión, nos trasladamos al pueblo de Coveñas. En la zona popular tuve la oportunidad de probar algunos antojitos, como las famosas Arepas, que la gente vende en las puertas de su casa o en pequeños puestos de calle. Al momento de estar cenando con Moni, me llamó la atención que algunos habitantes lucieran la playera del equipo PUMAS, de la UNAM. Ese detalle me permitó acordarme del país que había dejado días atrás. De ese país del cual deseaba alejarme por una temporada.
El viaje a Colombia estaba resultando más que inesperado. Me estaba gustando en demasía ese país.
Esos breves días en la zona de Tolú-Coveñas fueron muy importantes para refirmar esa calidez, esa sencillez y ese don que posee la familia Márquez Sánchez.
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11 febrero, 2010
Sobre la Bella Cartagena
Estas entradas van dedicadas a la hermosa familia Márquez Sánchez,
que me abrió las puertas de par en par. Gracias a todos!!!



Piezas prehispánicas que resguarda el Museo del Oro. Cartagena, Colombia. Foto: Arturo Ávila Cano. Año, 2009.
Estimados amigos, aqui les publico otra serie de fotos que capté en Cartagena de Indias, lugar al que todo viajero desea volver. En esta entrada les muestro algunas de las calles y sitios de interés que posee este hermoso lugar, el segundo que toqué en mi viaje por Colombia.
De la mano de mi bella Mónica caminé lentamente por esas añejas callejuelas que pisaron en otros tiempos otros amantes; calles saturadas de color, llenas de balcones con flores; puertas históricas que invitan a tocarlas; plazas que invitan a sentarse a tomar un "tintico" al lado de la amada y ver plácidamente pasar la tarde.



La hermosa e increible escenografía que montó el dueño del Barco Ebrio augura noches tormentosas para aquellos que gustan del buen beber, sobre todo si no saben evitar los mareos o las ganas de ahogarse de la pena o la dicha. Foto: Arturo Ávila Cano. Año, 2009.
Cartagena es un rincón bohemio del Caribe. Un lugar para los amantes de las letras, de la música y del cine. Sin duda embruja, posee belleza, cultura, historia. Ello se refleja en las imágenes que tomé en el Museo del Oro, en las calles, en los bares, en su cielo.
La comida de Cartagena es deliciosa, alli disfruté del sancocho de pescado, del arroz con coco, del salpicón de pescado; tomé agua panela con limón, avena con leche bien fría, probé la suculenta fruta del lulo y traicioné a la cerveza mexicana y al Salón Corona tomando en distintos bares la pequeña Costeñita y la emblemàtica Club Colombia.




Señores, yo no cambio Cartagena por el degradado Cancún ni por el horrible Acapulco. Como Cartagena no hay señores, no hay nada.
que me abrió las puertas de par en par. Gracias a todos!!!



Piezas prehispánicas que resguarda el Museo del Oro. Cartagena, Colombia. Foto: Arturo Ávila Cano. Año, 2009.
Estimados amigos, aqui les publico otra serie de fotos que capté en Cartagena de Indias, lugar al que todo viajero desea volver. En esta entrada les muestro algunas de las calles y sitios de interés que posee este hermoso lugar, el segundo que toqué en mi viaje por Colombia.
De la mano de mi bella Mónica caminé lentamente por esas añejas callejuelas que pisaron en otros tiempos otros amantes; calles saturadas de color, llenas de balcones con flores; puertas históricas que invitan a tocarlas; plazas que invitan a sentarse a tomar un "tintico" al lado de la amada y ver plácidamente pasar la tarde.



La hermosa e increible escenografía que montó el dueño del Barco Ebrio augura noches tormentosas para aquellos que gustan del buen beber, sobre todo si no saben evitar los mareos o las ganas de ahogarse de la pena o la dicha. Foto: Arturo Ávila Cano. Año, 2009.
Cartagena es un rincón bohemio del Caribe. Un lugar para los amantes de las letras, de la música y del cine. Sin duda embruja, posee belleza, cultura, historia. Ello se refleja en las imágenes que tomé en el Museo del Oro, en las calles, en los bares, en su cielo.
La comida de Cartagena es deliciosa, alli disfruté del sancocho de pescado, del arroz con coco, del salpicón de pescado; tomé agua panela con limón, avena con leche bien fría, probé la suculenta fruta del lulo y traicioné a la cerveza mexicana y al Salón Corona tomando en distintos bares la pequeña Costeñita y la emblemàtica Club Colombia.




Señores, yo no cambio Cartagena por el degradado Cancún ni por el horrible Acapulco. Como Cartagena no hay señores, no hay nada.
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28 enero, 2010
Viaje por Colombia. Primera parte: Bogotá y Cartagena

El mes pasado viajé desde la ciudad de México hacia Cartagena, Colombia. Invitado por mi amada Mónica, dejé el país en medio de una crisis económica que auguraba un diciembre muy triste para la mayor parte de los mexicanos. Me acompañó además la noticia de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, un sanguinario capo del narcotráfico. Con esa clase de información agradecí estar lejos de mi patria, aunque fuera por unos días. Así que la madrugada del 17 de diciembre salí del aeropuerto Benito Juárez con rumbo a Bogotá.
Viajé a Colombia decidido a conocer el lugar donde nació Mónica. Me alejé de los prejuicios que pintan a ese país como una tierra violenta, sin remedio. Me olvidé de las diatribas de Fernando Vallejo y de muchos seudoperiodistas que afirman que Colombia es el país más violento del continente. Estúpidos, basta con leer algunos diarios de México para enterarse que hasta en ese rubro ya hemos sobrepasado cualquier límite de tolerancia posible. No la hay, y me duele mi país. A veces pienso en ello y me preguntó qué diablos pensará Vallejo, pero no creo que se entere de mucho refugiado en la céntrica y elitista colonia Condesa, donde la crema y nata de la intelectualidad y los artistas posmodernos se dan cita, conviven y se regodean en sus reflexiones.
Antes de llegar a Bogotá, hicimos una breve escala en el aeropuerto de San José de Costa Rica, del cual no salí debido a la breve espera para el vuelo de conexión que me llevaría hasta la capital de Colombia.
No tenía mucho tiempo para visitar Bogotá, así que sólo recorrí el llamado cerro del Monserrate, donde gracias a un servicio de teleférico, puedes conocer el santuario desde donde se domina una hermosa e impresionante vista de esa ciudad que se ve pujante y decidida. No tuve ni tiempo ni interés de conocer más rincones de Bogotá, precisamente porque tenía un vuelo de conexión hacia Cartagena.









Mi vuelo hacia esa hermosa parte del caribe colombiano se retrasó, así que no me quedó más remedio que esperar en el horrible aeropuerto bogotano. Después de algunos minutos, pude viajar hasta Cartagena de Indias; llegué pasada la medianoche. Mónica ya me esperaba en un cuarto de hotel del centro de esa ciudad amurallada.


Cartagena es muy parecida a la ciudad de Campeche, en México, sólo que a mi parecer esta última está mejor conservada, aunque no tiene el ambiente ni la pujanza de la primera. Durante nuestra estancia visitamos el imponente fuerte de San Felipe, lugar desde donde los españoles defendían el territorio de los ataques piratas.



Antes de subir al fuerte, en un pequeño bar, bebimos un par de cervezas Club Colombia, que son la joya de la corona. Tanto Mónica como mi amigo Juan Manuel me habían hablado sobre esta maravilla.
Al estar en la parte más alta del fuerte San Felipe advertí la magnitud del mismo y la importancia que debió haber tenido Cartagena para la corona española. En el lugar nos tomamos varias fotos, y una de las que más me gustó fue la de mi querida Mónica sosteniendo la enorme bandera de su hermosa patria.

Después nos dirigimos al centro de la ciudad para buscar un lugar de comida regional. Disfrutamos unos sancochos de pescado, arroz con coco (una especialidad) y agua panela con limón. Horas más tarde seguimos recorriendo las plazas como la de Santo Domingo y la de Fernández de Madrid, esta última muy transitada y conocida porque allí se encuentra la iglesia donde se casó el famoso corredor de autos Juan Pablo Montoya.


Toda la tarde-noche caminamos por muchas calles y plazas de Cartagena. En la plaza de San Diego nos dimos un descanso y apreciamos el relajamiento de todos los jóvenes que tranquilamente bebían cerveza y escuchaban música.
En nuestro segundo día de estancia día visitamos más plazas, museos y dimos un recorrido por algunos sitios interesantes. Al atardecer, en la plaza Fernández de Madrid disfrutamos una pizza gourmet, y resultó peculiar porque el sitio no tiene espacio para mesas ni bancos ni sillas, por lo que aquel que quiera comer su pizza agarra un banco y lo pone en el parque para utilizarlo como mesa. Esa cena fue de pizza vegetariana y de club Colombia. Por la noche acudimos a un bar pintoresco donde se escuchaba música cubana y puertorriqueña. El lugar tenía buen ambiente, así que nos quedamos varias horas disfrutando del sitio y de los parroquianos. Allí, pude disfrutar de otra cerveza colombiana excelente: la costeñita, una pequeña joya que venden un envase que le da más apariencia de refresco. Francamente la cerveza colombiana es exquisita.

Al siguiente día de nuestra estancia en Cartagena nos encontramos con más sorpresas, entre las que se encuentra el excéntrico Museo del Oro, que contiene piezas de incalculable valor y de un diseño sofisticado que envidiarían muchos artistas posmodernos. Durante las caminatas no pude evitar beber el famoso “tintico”, un pequeño y suculento café que te ofrecen los vendedores ambulantes por 150 pesos colombianos; más tarde fuimos hallando lugares hermosos y excéntricos, como el Barco Ebrio, un lugar increíble para ahogar las penas, un sitio que contiene imponentes esculturas de proa, hermosas sirenas de cuerpos voluptuosos y ojos de ensueño (me parece estar describiendo a las mujeres de Medellín).

El Barco Ebrio contiene además timones de proa para colgar las copas, viejas redes de pescadores, lámparas, motivos marinos que me trajeron a la mente el recuerdo de la casa de Isla Negra, de mi amado poeta Pablo Neruda. Y allí en ese lugar, en compañía de mi amada Mónica recordé los versos más hermosos que el poeta dedicó al mar, a la mujer.
Cartagena me agradó. Jamás, en ninguna de sus calles, me sentí como un extranjero; la añeja ciudad está llena de cultura. En ella se llevan a cabo renombrados festivales de música y de cine. Cartagena se ha convertido en un lugar de descanso para los colombianos. Actores, cantantes, famosas vedettes, deportistas, políticos e intelectuales buscan con ahínco tener una casa dentro del casco amurallado de la antigua ciudad donde convive gente de distintas razas al amparo de la India Catalina, hermoso estereotipo de una mujer que cumplió el mismo papel que la Malitzin jugó en la colonización de México.
Un tanto contrariado por la corta estadía nos despedimos de Cartagena y emprendimos el camino rumbo a Tolú-Coveñas, donde nos esperaba la familia de Moni.

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22 enero, 2010
De vuelta a casa
Dedicada a mi amada Mónica
te doy la vida
Porque mi vida es tuya
Te entrego el alma sedienta de ilusion
no dudes nunca
que muero por quererte
te doy la vida
te doy el corazon
y cuando dueño sea de la ilusion que siento
unido encontraremos la dicha y el placer
juntitos viviremos
juntitos moriremos
unidas las dos almas
formando un solo ser

Fotomontaje digital. Autor: Arturo Ávila Cano. Año 2010.
Estimados amigos, va para más de un mes la última entrada que publiqué en esta bitácora, con la cual he cumplido ya cinco años. Este espacio ha sido un lugar de encuentros, más que de desaveniencias, me ha acercado a gente tan querida y amada como la que ahora me acompaña en esta nueva etapa de mi vida.
Aqui he volcado mis intereses, aficiones; he destilado veneno y he tratado de compartir y aprender. Sin este sitio me hubiera sido imposible conocer a Mónica, a Juan Bautista, a Tania, a Alex Herrera, a Eduardo Banda, a Lila Sarai y a muchas personas más que por el momento se me escapan.
Tengo cientos de imágenes que compartir con ustedes, pero por ahora, les publico una que define mi búsqueda estética. Aqui se las dejo.
Mientras tanto les comento que estamos trabajando en una serie de propuestas para realizar talleres con este tema de la búsqueda poética.
te doy la vida
Porque mi vida es tuya
Te entrego el alma sedienta de ilusion
no dudes nunca
que muero por quererte
te doy la vida
te doy el corazon
y cuando dueño sea de la ilusion que siento
unido encontraremos la dicha y el placer
juntitos viviremos
juntitos moriremos
unidas las dos almas
formando un solo ser

Fotomontaje digital. Autor: Arturo Ávila Cano. Año 2010.
Estimados amigos, va para más de un mes la última entrada que publiqué en esta bitácora, con la cual he cumplido ya cinco años. Este espacio ha sido un lugar de encuentros, más que de desaveniencias, me ha acercado a gente tan querida y amada como la que ahora me acompaña en esta nueva etapa de mi vida.
Aqui he volcado mis intereses, aficiones; he destilado veneno y he tratado de compartir y aprender. Sin este sitio me hubiera sido imposible conocer a Mónica, a Juan Bautista, a Tania, a Alex Herrera, a Eduardo Banda, a Lila Sarai y a muchas personas más que por el momento se me escapan.
Tengo cientos de imágenes que compartir con ustedes, pero por ahora, les publico una que define mi búsqueda estética. Aqui se las dejo.
Mientras tanto les comento que estamos trabajando en una serie de propuestas para realizar talleres con este tema de la búsqueda poética.
10 noviembre, 2009
Motivos para celebrar

Autor: Arturo Ávila Cano
Dicen que al hombre se le puede juzgar o medir por sus amistades, por la gente que le acompaña en el camino. Yo me siento muy bien acompañado. Ahora, a mis cuarenta y un años, puedo decir que estoy viviendo a plenitud lo que hago.
Todo mundo tiene derecho a un oportunidad, y a mi la vida me la ha concedido: conocí a una hermosa e inteligente mujer de Colombia llamada Mónica Márquez, quien tiene una bella y talentosa familia allá en Medellín, lugar al que pronto llegaré para conocerlos a todos ellos; reafirmé lazos de amistad y colaboración artística e intelectual con Juan Bautista Morán, Oscar Palancares y Alejandro Herrera; he colaborado en el mejor diario de este país al lado de un gran amigo y excelente reportero, como lo es Juan Manuel Vázquez Soriano; estoy tratando de recobrar los lazos familiares con mis padres, con mis hermanos y mis primos, como el buen Carlitos; le debo una llamada a mi primo Pepe y unas copas de vino a Gerardo. A Orlando y a Delton unas cervezas y una buena plática. Y a mi sobrino Mauro una visita al estadio azul.

Autor: Arturo Ávila Cano
La vida me ha permitido conocer a gente talentosa como Laura González y Jacob Bañuelos. Ambos son conocidos de algunos amigos y todos los admiramos por su trabajo y honestidad.
Formo parte de un buen grupo en la maestría en Artes Visuales. Mis compañeros son talentosos y tenaces.
Este es el primer post que publico con mi nueva edad. Si llevara a cabo un análisis sobre la cantidad de entradas que he escrito en los últimos años podría decir que si bien no se distinguen por su cantidad, si por los temas que trato, y muchos de ellos provienen de las ideas que me regala la gente que me alienta a seguir día con día en el ámbito de la imagen fotográfica.
Me he dedicado a vivir, a gozar del amor, de las amistades, del trabajo y de mi investigación en la maestría.
Este año he leído más que cualquier otro, sobre todo de temas relacionados a las artes visuales y a la fotografía.
Sin más que decir, y con el ánimo de no repetirme, por el momento, quiero obsequiarles con unas imágenes de lo más reciente que he producido en esta etapa de mi vida.
Si desean ver más imágenes les invito a visitar mi bitácora sobre fotografía y poética.
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